"Cuando
alcancé otra vez al grupo, ya se estaba profanando el cofre que se
había enterrado esa misma tarde. Mis superiores no pudieron o no
quisieron, retener a los más excitados quienes afanados por descubrir
lo que celosamente se había guardado, rompieron objetos y provocaron
unos minutos de gran desorden. Todos querían algo, violentamente
se disputaron cada pieza, muy en especial las medallas y monedas que consideraban
de oro y plata.
Pronto se armó una bataola de proporciones. Uno de mis superiores tuvo que extraer un revólver y disparar un tiro al aire para calmar los ánimos. Y les dijo que mataría al que no obedeciera o al que alguna vez hablara de lo ocurrido. Los hizo retirar a todos unos cuantos metros y salir del pozo a los que allí estaban, luego eligió a unos pocos para enmendar el desorden." (sic) Pág.128.
France-Ville La ciudad maldita por Arturo A. Philip Editado por Fundación Transcultural Americana Tierra Firme
"He
informado que el primer teatro que tuvo La Plata en local expresamente levantado
con dicho fin fue el Apolo. Pero el primer teatro de magnitud, apto para
grandes veladas líricas, tan apreciadas entonces, fue el Politerama
Olimpo, mandado a construir en la calle 10 entre 46 y 47 por la sociedad
Vicente R. Jordán y Cia.
Se inauguró el 19 de noviembre de 1886 con una velada social y artística memorable presidida por D´Amico, durante la cual el conjunto lírico del célebre tenor Roberto Stagno - en el que colaboran la no menos célebre soprano Gemma Bellincioni y otros famosos elementos - interpretó en forma brillante "El Barbero de Sevilla".
El Teatro Olimpo se construyo en el término aproximado de un año y costó cerca de 150 mil pesos m/n. Poco tiempo después de este acontecimiento se constituyó en La Plata una sociedad anónima para erigir y explotar un gran teatro. Me refiero a la que hizo construir el Argentino encargando el proyecto y la dirección al arquitecto Leopoldo Rocchi ¡Magnífica masa del Renacimiento Italiano la que domina el centro de la ciudad!.
Poca suerte le cupo en su destino, quizás por haberse inaugurado tarde ya - el 19 de noviembre de 1890 - cuando el desaliento provocado por el desastre financiero se extendía por todas partes. El Argentino pertenece, pues, al lustro inicial, íntegramente como propósito y parcialmente como realidad." (sic) Pág.26
La Nueva Capital Los primeros cinco años de su construcción por José María Rey Imprenta de la Municipalidad.
"Viernes
13 de junio de 1913. Fecha fatídica para el monumento a la Primera
Junta que se levanta en la plaza que después tomó el nombre
de San Martín. Se procede a su demolición.
Retiradas las estatuas de los miembros de la Primera Junta, los demoledores se dieron a la tarea de roer, hacia media altura, el fuste cuadrado que sostenía la de la Libertad. Finalizó cayendo estrepitosamente.
Comprendía entonces la plaza tres manzanas desiguales, separadas por las avenidas 51 y 53 bordeadas de palmeras. Al principio se llamó Plaza de la Legislatura, a la parte que daba frente al futuro Palacio Legislativo y de la estación del ferrocarril a la que estaba delante de la primitiva estación (Pasaje Dardo Rocha actual).
Irguióse en su centro la torre de hierro de 45 m. en cuya cúspide brilló la luz de 24.000 bujías." (sic) Pág.96
"Corría
1913 cuando Catalina A. S. de Bell y Mabel M. Bell de Aberg Cobo se desprenden
de parte de la Estancia Grande, vendiéndola a la Sociedad Anónima
City Bell. Esta empresa gestiona ante el Gobierno la fundación de
un pueble que se llamará City Bell, "como homenaje a la familia
Bell por su trabajo e inteligencia, puestos al servicio -durante tres generaciones-
de las industrias madres del país".
El pedido tuvo eco favorable y el 10 de mayo de 1914 un decreto del P.E. aprobaba los planos presentados para la formación de un nuevo pueblo en el partido de La Plata." (sic) Pág.96
La Plata 1882-1982 Crónicas de un Siglo por Carlos A. Moncaut Imprenta de la Municipalidad
EL ELEMENTO VEGETAL EN LOS PRIMEROS AÑOS DE LA CIUDAD.
Desarrollo histórico del sistema de plantaciones.
En
el momento de la fundación de La Plata el único elemento vegetal
preexistente notable era el bosque de eucaliptos, acompañado de su
predecesor forestal, el pequeño robledal artificial plantado en 1857,
o sea cinco años antes que el eucaliptal, en la intersección
de lo que hoy son las calles 1 y 54, más precisamente donde se levanta
el monumento al gobernador Udaondo.
Así es como, en forma aparentemente casual, estacas jovenes de eucaliptos, con su ramaje y hojas, sirvieron de mástiles vivos en el embanderamiento de la ceremonia fundacional
Desde el momento mismo de la fundación comienzan los comisionados e intendentes emprendedores a tomar activa participaci6n en la forestación del municipio, y en especial de la flamante ciudad. Es entonces que bajo el aliento y la sunervisión del primer comisionado municipal, don Marcelino Aravena, se plantan, de inmediato, los Primeros árboles en las calles de la ciudad. Estos, como lo documentan las fotografías del Álbum de Bradley, fueron Palmeras de tronco liso y hoja pinada, posiblemente vernáculos "pindos",ubicadas en las ramblas de las avenidas 51 y 53. Estos árboles fueron removidos Posteriormente, en 1888, Para efectuar tareas de ensanche y ravimentaci6n.
En febrero de 1885 se nombra mediante decreto una comisión de vecinos a fin de crear, sobre la base del bosque de la antigua estancia de Iraola, un paseo que respondiera a las necesidades de "recreo e higiene de la población", el cual fue conocido entonces como Parque Buenos Aires.
Tal comisión debía hacer realidad los proyectos en tal sentido ya iniciados antes de la fundaci6n de la ciudad, como hemos visto en otro contexto. En ese mismo año se traza un jardín en torno del Departamento de Ingenieros. Y en 1887 se forestal el pequeño parque que circunda al edificio del 'ministerio de Educación, sito en la manzana determinada por la avenida 13 y las calles 14, 56 y 57, cuyo original y armonioso conjunto llevo a Sarmiento a calificarlo como el más bello monumento a la educaci6n que habla visto en su vida.
El autor del Facundo, que en un principio se había mostrado escéptico respecto al futuro de la naciente ciudad, torn6 rápidamente esta actitud en ferviente entusiasmo, pensando en algún momento hasta en radicarse en ella. En tal sentido, refiere el historiador Carlos Lleras, que, "interesado Sarmiento por las plantaciones que se hacían en los jardines de los edificios públicos y plazas de la ciudad, envió al gobernador D´Amico, a fines de 1885, varios Paquetes de semillas de árboles silvestres de los Estados Unidos, contestándole D´Amico que las haría cultivar y lo tendría al tanto de los resultados. Vinculo también su nombre a los hermosos ejemplares de floras exóticas, orgullo de la ciudad, muchos de ellos desaparecidos al impulso de un inmoderado afán urbanizador.

Catedra de Planeamiento Físico II Micromorfología Urbana Platense Influencia del Elemento Vegetal Facultad de Arquitectura y Urbanismo
"En noviembre del 82 había empezado a pavimentarse con granito el Camino Blanco (el viejo Camino de Bernardino Rivadavia) que une la ciudad con Ensenada. Consistía la cubierta en un empedrado común mejorado con cuatro fajas paralelas de adoquines, fajas que debían servir como carriles para el tráfico. Todo el pavimento estaba asentado sobre un terraplén de enfajinado y conchilla. Completaba este camino otro de parecidas características destinado a unirlo con la estación Ensenada.
En los meses iniciales del 84 dio principio la construcción de otro
camino en prolongación del "Boulevard Unión Argentina"
(avenida 13) hasta los hornos de Cerrano, con una longitud de 4.200 metros.
Como el trayecto estaba construido en su gran mayoría por una extensa
depresión de arcilla plástica, se proyectó una obra
a la maneras holandesa, esto es, "formando un terraplén a través
del bañado sobre capas de fajinas de 0.20 m. de diámetro,
consistente en ramas de sauce atadas con alambre". Sobre este terraplén
debidamente comprimido se extendió una capa de conchilla petrificada
de las barrancas de Tolosa, todo previo el drenaje indicado por la técnica.
Un tercer camino se mandó a construir para comunicar la ciudad con
el Hospital Melchor Romero. Partía de la plaza Principal, seguía
luego por la avenida 52 y al llegar a la altura del hospital doblaba en
ángulo recto para concluir en dicho establecimiento de sanidad.
Por decreto de fecha 15 de julio de 1884 se ordena al Departamento de Ingenieros
el estudio y traza de un importante camino carretero con el fin de ligar
el pueblo de Barracas al Sud con La Plata.
El camino, de 50 metros de ancho, debía partir de la prolongación de la calle General Mitre, de Barracas, y empalmar con el Boulevard Unión Argentina (13). Es decir el actual camino de tierra por el cual corre la faja concedida al Touring Club Argentino".
La Nueva Capital de José María Rey (Los primeros cinco años de su construcción)
Dardo Rocha, una personalidad polifacética de la generación del 80
Dardo Rocha, como
muchos de los destacados hombres de la generación del 80,
fue escritor. Se ha dicho que los escritores del 80 tuvieron, además,
destacada actuación pública como ministros, congresales, diplomáticos,
ejerciendo como docentes, periodistas y ocupando, también, cargos
menores en la administración pública. Por otra parte, la coyuntura
histórica que les tocó vivir, los desvió muchas veces
hacia la carrera militar.
Un ejemplo emblemático de esta generación fue el Dr. Dardo
Rocha. Testigo de la revolución del 11 de setiembre de 1852 y del
posterior sitio de Buenos Aires, la guerra declarada entre el Estado de
Buenos Aires y la Confederación lo hace soldado, llegando a ser secretario
militar del General Gelly y Obes. En los períodos de paz, reanuda
sus estudios de derecho, que logra terminar en 1863, en la Universidad de
Buenos Aires, a los veinticinco años de edad.
Su carrera política se inicia durante la presidencia de Sarmiento,
en 1869. Fue convencional provincial en 1870, al reformarse la constitución
de la provincia de Buenos Aires, y nacional en 1898; diputado nacional en
1872 y senador en 1874; gobernador de la provincia de Buenos Aires desde
1881 hasta 1884, período durante el cual procedió a la fundación
de la ciudad de La Plata; candidato a presidente de la República
por el Partido Autonomista, candidatura que declinó a favor de Manuel
Ocampo; autor de la Ley de Amnistía de 1890; ministro plenipotenciario
en Bolivia, en 1895 y 1911.
Ejerció la docencia en la Universidad de La Plata, fundada por él
en 1897, y fue rector de la misma hasta su nacionalización en 1905.
Como tribuno, se lo recuerda “orador parlamentario de fibra”.
El escritor
Desde muy joven demostró inclinación hacia lo humanístico, cursando estudios de latín y filosofía. En 1853, tradujo una novela para el periódico El Recuerdo, de Montevideo. En 1855, se desempeñó como oficial de la Biblioteca Pública de Buenos Aires.
Su inclinación literaria, manifestada tempranamente en un estudio sobre Bernardino Rivadavia, parece haberle llevado la cultivo del género dramático, género que empezaba a suscitar creciente interés en los medios intelectuales y a adquirir un perfil netamente nacional. En 1909 publica, sin su nombre, El sitio de Buenos Aires (1852-1853), drama histórico en cuatro actos.
El sitio de Buenos Aires
El 19 de setiembre de 1910, se estrena esta obra de teatro, en la sala Olimpo actual Coliseo Podestá que tuvo una crítica excelente. El Diario, en su sección “Velada literaria”, presta especial atención a la obra y al misterio que rodea al autor.
El día del estreno, el público, que según el mismo diario, “ebrio de patriotismo y de porteñismo vivaba a los prohombres de aquella época”, solicitó desde plateas y palcos la presencia del autor.
Muchos gritaban distintos nombres: Quirno Acosta, Udaondo, Roque Sáenz Peña, Julio Llanos, Dardo Rocha... “Los pobres autores, dice La Nación, aseguraban que el libreto había llegado anónimamente a manos de la dirección artística”. Por fin, el cronista teatral del diario El País descubrió quién era el autor. Dardo Rocha tenía en ese tiempo 72 años y habían pasado más de 50 años desde los sucesos evocados en la obra.
El adolescente, hijo de un hogar directamente comprometido con la causa
antirrosista, debió seguir con pasión, tanto en su hogar como
en la calle, las consecuentes incidencias que habrían de producirse
en Buenos Ares, apenas desalojado Rosas del poder: el repliegue de las fuerzas
rosistas que se refugiaban en la ciudad, la entrada por sus calles de la
vanguardia del ejército vencedor, el saqueo de la ciudad, los fusilamientos,
la entrada de Urquiza, la cinta colorada...
Pero como a tantos jóvenes de la época, debieron impresionarle, sobre todo, las decisiones que poco a poco iba tomando la ciudad avasallada durante tantos años de dictadura, y que ahora levantaba cabeza, sin querer perder, sin embargo –frente al interior representado por Urquiza- la fuerza que, como capital, había tenido durante todos aquellos años.
Rocha debió ser fuertemente impresionado por esta experiencia histórica
por él vivida, y en la que su padre estaba enrolado: la lucha de
la ciudad tanto tiempo adormecida y temerosa, haciendo frente, atrincherada,
al nuevo poder que quería imponerse. Este drama es el que trató
de reflejar en El sitio de Buenos Aires.
Conflicto dramático
El conflicto dramático es mínimo: un joven abogado, Carlos Olavarrieta, activo participante de la Revolución de Setiembre, está comprometido con una muchacha de Buenos Aires, cuya familia sufrió el destierro y cuyo jefe murió.
El joven coquetea y se deja querer por Carlota, una hermosa viuda, quien sintiéndose finalmente rechazada, intenta hacerlo apresar durante una misión que, por orden del General Paz, debe cumplir ante algunos jefes de la insurrección. Olavarrieta logra salvarse de la emboscada y cuando está a punto de ser tomado prisionero, sobreviene la derrota de las fuerzas sitiadoras.
La crítica opina
En su edición del 20 de setiembre, dice El Diario en su sección “Velada literaria”:
El público, que no era por cierto en su totalidad el que concurre a nuestros teatros nacionales, escuchó con marcadas muestras de complacencia esta obra, que si no acusa en su autor gran dominio de la técnica teatral, representa en cambio una interesante evocación histórica, hecha con un dominio absoluto de la época, del medio, de los hombres y de las ideas que inflamaron el alma porteña en aquellos tres meses que duró el sitio de Lagos.
Se hecha de ver cierta inexperiencia en el desarrollo de la trama, pero
se halla compensada ampliamente por la facilidad en que corren los diálogos,
especialmente en el acto tercero, que es el mejor. Aquí el público
prorrumpió en aclamaciones delirantes, cuando la soldadesca asesina
va a ultimar a uno de los héroes de la jornada en contra de los excesos
cometidos por los hombres a quienes maneja ocultamente Urquiza.
Amor heroico
Esta pieza dramática, inédita, cuyo original mecanografiado, se encuentra en el Museo y Archivo Dardo Rocha de La Plata, presenta un episodio de amor y sacrificio bajo el tiránico ministerio del Marqués de Pombal, en la corte portuguesa de Pedro I, entre los años 1768 y 1777.
En esta obra, el autor apunta a destacar algunos caracteres de los regímenes regalistas vigentes en Europa, y sobre todo, el empeño de los reyes –o de sus ministros, el todopoderoso Marqués de Pombal- por mantener el predominio de la potestad civil sobre las pretensiones de la Iglesia, en cuanto a los límites de su jurisdicción. Aparecen así reflejados los excesos de la Inquisición, el odio a los jesuitas –a quienes el Marqués expulsó del reino-, las intrigas palaciegas, el poder omnímodo y la resistencia de la Iglesia.
Academia Argentina de Letras, Buenos Aires, 1988. Teatro.
Prof. María Laura Fernández Berro
Museo y Archivo Dardo Rocha
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